Precio al Carbono

Instrumentos de precio al carbono para abordar externalidades socio–ambientales y potenciar el cumplimiento de compromisos nacionales de mitigación

Los instrumentos de precios al carbono, complementados con acciones y políticas adicionales, constituyen mecanismos efectivos para apoyar el cumplimiento de compromisos nacionales de reducción de emisiones de GEI, pues permiten abordar los costos sociales y ambientales y enviar señales políticas y económicas claras al mercado para estimular la descorbanización costo-efectiva. A través del proyecto Precio al Carbono Chile, el país se encuentra evaluando opciones, escenarios y propuestas concretas para construir un sistema más completo de instrumentos de precios al carbono en el futuro.

De acuerdo a datos entregados por el Banco Mundial, entre 2012 y 2015 el número de países que han implementado instrumentos de precio al carbono creció en un 90%, mientras que estructuras de impuestos y sistemas de comercio de permisos de emisión fueron aplicados por 40 gobiernos y más de 20 jurisdicciones sub-nacionales hacia finales de 2015, cubriendo el 4,3% y 8,8% del total de emisiones de gases de efecto invernadero, respectivamente.

 

¿Qué es el precio al carbono?

¿QUÉ ES EL PRECIO AL CARBONO?

  • El precio al carbono (o carbon pricing, por su denominación en inglés) es la forma en la que los países y mercados fijan un valor monetario a las emisiones de CO2 y otros GEI.
  • El precio al carbono contribuye, de manera más flexible y con menores costos para la sociedad, a la reducción costo -efectiva de emisiones de GEI y se transforma en uno de los incentivos más poderosos que los gobiernos pueden utilizar para lograr políticas de mitigación frente al cambio climático. Además, permite fomentar el uso de energías alternativas y la inversión tecnológica para la reducción de emisiones, promoviendo nuevos motores de crecimiento económico más sustentable y bajos en carbono.

Ventajas de los instrumentos de precio al carbono

VENTAJAS DE LOS INSTRUMENTOS DE PRECIO AL CARBONO

  • Contribuyen a la reducción de las emisiones de GEI, apoyando los esfuerzos nacionales de mitigación frente al cambio climático.
  • De acuerdo con el principio “el que contamina paga”, incentivan a empresas e individuos a disminuir su consumo y a aumentar su eficiencia energética, estimulando el uso de energías renovables no convencionales y la inversión en tecnologías que reducen emisiones.
  • Mejoran la seguridad e independencia energética, mediante el incremento de la competitividad en el recambio de combustibles y la menor dependencia de combustibles fósiles.
  • Promueven la innovación entre las empresas para generar proyectos de investigación y desarrollo en materia de tecnologías para la reducción de emisiones.
  • Aportan a la salud pública, debido a una mayor calidad del aire como resultado de una disminución de las emisiones.
  • Facilitan inversiones públicas para financiar programas sociales y climáticos.

Impuesto al carbono

IMPUESTO AL CARBONO

Este instrumento fija directamente un precio sobre el carbono, definiendo una tasa en las emisiones de gases de efecto invernadero o en el contenido de CO2 de los combustibles fósiles. A diferencia de otros instrumentos, el impuesto no predefine el resultado de la reducción de emisiones.

(Más información en la sección preguntas frecuentes).

 

Sistemas de Permisos de Emisión Transable (ETS)

SISTEMAS DE PERMISOS DE EMISIÓN TRANSABLES (ETS)

El sistema de permisos de emisión transable (ETS, por sus siglas en inglés) es un instrumento de mercado diseñado para reducir emisiones de GEI. Los gobiernos o jurisdicciones que los utilizan determinan un límite máximo (tope o cap) de emisiones totales en uno o más sectores de la economía. Las empresas involucradas deben contar con permisos por cada tonelada emitida a la atmósfera. Estos permisos puedan transarse (trade o comercio), generando oferta y demanda de permisos de emisión entre actores del mercado, generando una mayor flexibilidad en los tiempos y fórmulas para reducir emisiones.

Ventajas de un Sistema de Permisos de Emisión Transables

  • Establece un límite estricto sobre las emisiones.
  • Entrega flexibilidad para que las empresas decidan la forma de reducción de sus emisiones.
  • Se adapta a diferentes contextos económicos y políticos.
  • Si los gobiernos deciden subastar los permisos, generará un ingreso fiscal que puede reinvertirse en otros programas de acción climática o para compensar a hogares de bajos ingresos.
  • Propicia co-beneficios en materia ambiental, económica y social. Entre ellos, destacan una mejor calidad del aire, eficiencia de recursos, seguridad energética y creación de empleos.
  • Permite vinculación para crear mercados más grandes y eficientes.

(Más información en la sección preguntas frecuentes).

Sistemas de compensación u offsets

SISTEMAS DE COMPENSACIÓN U OFFSETS

Un offset es una medida y/o acción de reducción o absorción de emisiones de GEI que permite reducir en otros países o sectores, las emisiones que los países o los sectores no logren reducir, mediante compensaciones con el uso de créditos de carbono medidos en toneladas de dióxido de carbono equivalente.

Los sistemas de compensación más comunes son los que provienen de proyectos de energías renovables y el sector forestal, los cuales siguen un conjunto completo de procedimientos de validación y verificación para demostrar que están generando reducciones de emisiones. Por ello, son monitoreados de manera regular a través de terceros independientes.

Un ejemplo importante de offset es el del Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) de la CMNUCC, el principal estándar de certificación a nivel mundial de proyectos que generaron o están generando reducción de emisiones. Chile fue un actor relevante dentro de América Latina en el uso de este mecanismo, con 102 proyectos registrados al 2016, 77 de los ellos en energías renovables no convencionales.

Ventajas de los sistemas de compensación u offsets

  • Permiten a los gobiernos y empresas compensar su impacto ambiental en otros sectores, apoyar el cumplimiento  con sus metas de reducción de reducción de emisiones y contribuir a las políticas nacionales de mitigación frente al cambio climático.
  • Al comprar créditos de carbono para compensar sus emisiones, las empresas aportan financiamiento esencial a proyectos de energía renovable, protección forestal y reforestación, silvicultura biodiversidad que, de otro modo, no serían económicamente viables.
  • Muchos de estos proyectos también aportan impactos sostenibles adicionales a las comunidades locales y al medio ambiente, como la creación de empleo, la mejora de la salud y el bienestar y la protección de la biodiversidad.

Impuestos verdes

IMPUESTOS VERDES EN CHILE

Impuestos verdes: Instrumentos para la mitigación del cambio climático y el avance en el crecimiento verde

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¿Qué son los impuestos verdes?

Los impuestos verdes son un tipo de instrumento de gestión ambiental que gravan las emisiones de carbono y otros gases nocivos.  De esta manera, se genera un incentivo económico para reducir estas emisiones, ya que las empresas intentan reducir su carga tributaria a través del mejoramiento de procesos, cambio de combustibles o innovación tecnológica.

Los impuestos verdes están basados en el principio de la eficiencia económica. Aquellos procesos productivos que generan muchas emisiones traspasan los costos de la contaminación a toda la sociedad que sufre sus efectos. Introducir un impuesto fijado en base al daño que la externalidad genera no sólo permite resarcir a la sociedad por los costos de las emisiones, sino que produce un incentivo para que las empresas reduzcan sus emisiones.

Para ello, establecen explícitamente un precio sobre el carbono y otros gases contaminantes o utilizan una métrica (es decir, el precio por tonelada de CO2) para internalizar los costos sociales y ambientales generados por la contaminación producida por diferentes actividades, como las de la energía, industria, minería, transporte, agricultura, ganadería, la silvicultura, residuos, entre otras.

¿Qué impuestos verdes existen en Chile?

Chile cuenta hoy con tres nuevos gravámenes a las emisiones de fuentes móviles y fuentes fijas, que fueron incluidos dentro de la Reforma Tributaria aprobada en la Ley 20.780 de 2014.

El primero se aplica a la primera venta de vehículos livianos, de acuerdo a su rendimiento urbano y sus emisiones de óxido de nitrógeno (NOx). El segundo se aplica a fuentes fijas y grava las emisiones a la atmósfera de los contaminantes locales NOx, material particulado (MP), y dióxido de azufre (SO2), los que afectan directamente a las comunidades aledañas a los lugares donde estos se emiten. El tercero es un impuesto directo a la emisión de dióxido de carbono (CO2), el principal contaminante global y responsable del cambio climático, y es aplicado a las mismas fuentes fijas anteriores.

¿Por qué implementar impuestos de este tipo en Chile?

Al basarse en el principio “el que contamina paga”, estos impuestos permiten regular la actividad de los sectores productivos que generan más emisiones producto del consumo de combustibles fósiles y otras actividades que emiten GEI.

De esta manera, un instrumento de precio, como los impuestos, tienen un rol que jugar en la reducción de emisiones de GEI en el contexto del cumplimiento de los compromisos nacionales de mitigación al cambio climático bajo el Acuerdo de París y de las políticas climáticas nacionales.

¿Quiénes están afectos a estos impuestos?

Para las fuentes fijas, la ley considera a aquellos establecimientos que utilizan calderas o turbinas que sumen una potencia igual o superior a 50 MW, considerando el límite superior del valor energético del combustible.

El Ministerio de Medio Ambiente publicará anualmente una lista de establecimientos cuyas instalaciones cumplan con estas condiciones y llevará un registro de calderas y turbinas que deberán ser declaradas a través del Sistema de Ventanilla Única del Registro de Emisiones y Transferencias de Contaminantes (RETC).

La autoridad ha elaborado una nómina de publicación anual con los establecimientos afectos, los cuales producen cerca del 40% de las emisiones totales de CO2 equivalente.

La medida apunta a las emisiones que provienen de la quema de combustibles fósiles en los procesos de estos establecimientos y que generan emisiones tanto de contaminantes globales como locales. La mayor parte de estos impuestos recae en el sector de generación eléctrica, el que aún mantiene un alto consumo de combustibles fósiles, aunque también gravará emisiones de establecimientos pertenecientes a otros sectores productivos, como agricultura, pesca y alimentos.

En el caso de las fuentes móviles, el impuesto se aplica a aquellos vehículos menos eficientes y los que generan mayores emisiones de gases tóxicos y precursores de formación de material particulado (MP), contaminante local que afecta a la salud de las personas.

Los impuestos verdes no aplicarán a emisiones en base a medios de generación de energía renovable no convencional, cuya fuente de energía primaria sea la biomasa.

¿Cómo se implementan los impuestos verdes?

Los impuestos verdes entraron en régimen el 1 de enero de 2017, mientras que su Reglamento fue publicado por el Diario Oficial el 30 de diciembre de 2016.

La Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) es la encargada de establecer las metodologías y sistemas para monitorear, reportar y verificar emisiones afectas a impuesto. El valor para el impuesto al carbono se estableció en USD 5 por cada tonelada emitida, mientras que para los contaminantes locales se ha definido una fórmula para su cálculo, que incluye factores como el costo social y la población afectada por una fuente fija sujeta al impuesto. Posteriormente, la información consolidada se declarará e informará al Servicio de Impuestos Internos (SII).

Finalmente, el pago se realiza en el mes de abril del año calendario siguiente a la generación de las emisiones, en la Tesorería General de la República.

¿Cómo se monitorean, reportan y verifican las emisiones contaminantes afectas a impuestos?

La implementación de los impuestos verdes está sujeta al diseño y aplicación de un Sistema de Monitoreo, Reporte y Verificación (MRV) que permite sustentar y validar la información asociada a las emisiones afectas a impuesto. El sistema MRV está siendo diseñado conjuntamente por el Ministerio del Medio Ambiente y la Superintendencia del Medio Ambiente con apoyo del Proyecto Precio al Carbono.

El sistema MRV se expresa en metodologías, protocolos y guías que establecen el qué, quién, cómo y cuándo se monitorean, reportan y verifican las emisiones afectas a impuesto. Desde su concepción, este sistema considera la potencial ampliación de la gama de instrumentos de precio al carbono.

Co-beneficios de los impuestos verdes

  • Crear un marco institucional para la implementación de nuevos instrumentos de política pública.
  • Contribuir a la reducción de emisiones de GEI y al cumplimiento de metas nacionales de mitigación al cambio climático en el marco del Acuerdo de París.
  • Crear la necesidad de que los actores del mercado hagan un monitoreo de sus emisiones.
  • Reconocer el impacto de las emisiones en la salud de las personas y aportar en la reducción de sus efectos a nivel local, especialmente al considerar el material particulado.
  • Evidenciar el costo social que produce el daño ambiental.
  • Disminuir la contaminación en comunas saturadas y apoyar el cumplimiento de los planes de descontaminación.
  • Promover una menor dependencia de los combustibles fósiles que Chile importa, lo que favorece la seguridad energética del país.
  • Estimular la innovación y la transferencia tecnológica, al incentivar a los establecimientos afectos a modernizar sus instalaciones para el consumo de energía eficiente y limpia.
  • Incentivar a empresas, instituciones públicas e individuos a disminuir su consumo y a aumentar su eficiencia energética, estimulando el uso de energías alternativas y la inversión en tecnologías que reducen emisiones.
  • Propiciar el fomento a las Energías Renovables No Convencionales (ERNC).
  • Instalar principios de política medioambiental en las actividades económicas, instando a producir de forma eficiente y responsable con el medio ambiente.
  • Contribuir en el financiamiento de políticas sociales.

Claves de los impuestos verdes

  • Con la entrada en vigencia de los impuestos verdes, Chile se ha convertido en un país pionero en el uso de instrumentos de precio para la mitigación de gases de efecto invernadero, contribuyendo a los compromisos nacionales de mitigación en materia de cambio climático.
  • Los impuestos verdes, establecidos en la Reforma Tributaria, son una herramienta de gestión ambiental que permite apoyar la reducción de la contaminación global y local, contrarrestando las externalidades ambientales y aportando en el avance de una mejor calidad ambiental para el desarrollo de la sociedad.
  • Los impuestos verdes tienen varios co-beneficios asociados, tales como el cuidado de la salud de la de la población, mayor eficiencia en el control de la contaminación, incentivo a la innovación y transferencia tecnológica, entre otros.
  • El sistema de Monitoreo, Reporte y Verificación (MRV) abre una oportunidad para identificar brechas institucionales y regulatorias y conocer mejor las fuentes de emisión a nivel nacional. Asimismo, propone aprender de la experiencia internacional y abre un espacio para el diálogo multisectorial y ciudadano.

Mecanismo de desarrollo limpio

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Respecto a la experiencia de Chile en mercados de carbono, cabe destacar la utilización del Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) introducido por el Protocolo de Kioto junto con otros mecanismos “flexibles”. En este contexto, se ha promovido desde su inicio el desarrollo de proyectos MDL en diversos ámbitos sectoriales de la UNFCCC, tales como forestación, eficiencia energética, cambio de combustible, proyectos ERNC, captura de metano en rellenos sanitarios, prevención de fugas de metano y proyectos de reducción de óxido nitroso.

A principios de 2016, se habían registrado más de 100 proyectos, por un total aproximado de emisiones reducidas de 11.570,000 tCO2/año. De este total, más de 70 proyectos registrados pertenecen al desarrollo de proyectos de energía renovable no convencional (ERNC), equivalentes al desplazamiento en los sistemas interconectados de generación carbono-intensiva en un orden aproximado de 3.3GWhr por energía limpia y renovable (eólica, biomasa, solar, mini-hidro y centrales de pasada).

Considerando que hoy en día el MDL muestra signos de una baja en su impacto a nivel internacional, el sector privado chileno involucrado en el desarrollo de proyectos MDL en el pasado, ha manifestado su inquietud por el futuro de los esfuerzos que han realizado en materia de CERs bajo el MDL. Muchos de estos proponentes de proyectos en Chile han expresado su decepción por la evolución que ha tenido el MDL (por ejemplo, los bajos precios, la baja sustancial en la demanda por CERs con el consiguiente desincentivo a seguir invirtiendo en tecnologías más limpias, y la falta de claridad de las autoridades), y, por tanto, se manifiestan escépticos frente a posibles evoluciones de éste y de otros mecanismos similares en Chile y más globalmente.

Como salida, y más ahora que Chile está frente a la implementación del impuesto al carbono (donde han expresado desazón pues éste no considera en su diseño original el uso de offsets), desde el sector privado se ha propuesto sistemáticamente que los CERs disponibles tengan cabida en un esquema combinado de impuesto y offsets, facilitando así el cumplimiento de esa regulación nacional.

Claves de los instrumentos de precio al carbono

CLAVES DE LOS INSTRUMENTOS DE PRECIO AL CARBONO

  • Chile está indagando nuevas formas para apoyar  la reducción de emisiones. Los instrumentos de precio al carbono son parte de esta búsqueda, pues permiten abordar externalidades socio-ambientales y contribuyen al desarrollo sustentable y a un crecimiento bajo en emisiones de carbono.
  • Los instrumentos de precios al carbono constituyen mecanismos efectivos para lograr compromisos nacionales de reducción de emisiones de GEI.
  • Los instrumentos de precio al carbono se pueden clasificar en tres tipos: a) impuestos al carbono, b) sistema de permisos de emisión transable y c) sistemas de compensación u offsets.
  • Los instrumentos de precios al carbono propician varios co-beneficios, como incentivos a la innovación y transferencia tecnológica, fomento a las energías renovables no convencionales, seguridad energética, mejoramiento de la salud pública, inversiones públicas dirigidas a programas sociales y climáticos, entre otros.